A veces me asombro de los estudios hechos por las grandes multinacionales: poner música de fondo durante las compras aumenta los beneficios, los trabajadores van a un ritmo más rápido y los clientes todavía más; la venta de tabaco a menores de edad, con esto me refiero a los cigarrillos de chocolate navideños que te regalaban cada año; y por último, crear un buen recuerdo de su establecimiento a niños, por lo que se aseguran clientes cuando sean adultos.
Este último es el que ha denunciado Brasil , a través de regalos de sus personajes favoritos o de la última película infantil estrenada en el cine, consiguen incentivar a los niños ya que a través de la comida quizá no lo logren como con los adultos.
El otro motivo es el entorno creado únicamente para ellos: parques infantiles, cumpleaños con todo lujo de detalles y el juguetito del menú. La gran mayoría de niños americanos reconocen a Ronald McDonald (el payaso) antes que a Jesús o al presidente Lincoln, y esto me resulta, francamente, aterrador.
No sé si alguna vez se han parado a pensarlo pero ésta es mi pequeña reflexión, les aconsejo que vean el reportaje Super Size Me (siempre que tengan un poco de estómago) para más aclaraciones, es muy ilustrativo.
